¡Qué
grandes son las hormigas!
Cierto día viendo a las hormigas
trabajar me sorprendí de la entereza y el esfuerzo con la que aquellos pequeños seres realizaban sus
labores. Aunque su tamaño es milimétrico le vi arrastrar pequeñas hojas y
tallos que le sobrepasaban no solo en tamaño sino en peso y aunque se
tambalearan de un lado a otro continuaban su camino y las otras hormigas cuando
se daban cuenta de que su compañera luchaba en solitario rápidamente se
acercaban y la ayudaban a llevar el alimento al interior del hormiguero.
Muchos cosas se interponían entre
las hormigas y su objetivo final, habían piedras que vistas del tamaño de las
hormigas eran tan altas como las montañas más altas que vemos a nuestro
alrededor, troncos, maleza y de vez en cuando una que otra hoja que se
desprendía de los árboles vecinos e iba a dar justamente en medio del sendero
claramente demarcado por las hormigas. Pero nada de esto detenía a aquellas
pequeñas creaturas que sabían cómo vencer una a una las adversidades que el
camino les ponía.
De verdad que observarlas se había
convertido para mí en una actividad bastante relajante y siempre que podía me
sentaba en el patio de mi casa y las veía trabajar, en una ocasión de pronto el
cielo se torno oscuro debido a las nubes de lluvia que se aglomeraban con
rapidez. Estaba claro que en pocos instantes la lluvia caería no solo sobre mi
sino sobre mis amigas las hormigas, de modo que empecé a preocuparme pues una
cosa era que a mí me mojaran unas gotas de lluvia y otra muy distinta era que
aquellas gotas golpearan a las hormigas; estaba seguro de que lo que para mí no
sería más que una llovizna para ellas siendo tan pequeñas seria todo un diluvio;
de modo que me preocupe mucho me puse de pie y me fui directamente al interior
de mi casa para buscar algo que pudiera ayudarlas, pero tan pronto entre en mi
casa las gotas de lluvia empezaron a mojarlo todo y no me di cuenta hasta que volví a salir al patio, entonces regrese y busque algo
para taparme yo pues tampoco quería mojarme.
Cruce velozmente la distancia que
nos separaba y al llegar vi con horror como el agua corría formando riachuelos por
el suelo lo que para las hormigas serian ríos tan grandes y caudalosos como el
Nilo o el Amazonas y estos habían separado a unos de los batallones del resto
que se dirigían a paso firme hacia el hormiguero. Me sentí muy mal pues pensé
en como aquellas hormigas morirían durante aquella inundación.
De pronto vi como una de las
hormigas se lanzaba al agua mientras que otras pasaban por en cima de estas y
así aferrándose unas encima de otras empezaron a hacer un puente de modo que la
mayor parte de estas camino por encima de sus hermanas. Nunca había pensado en
lo valiente que eran aquellos insectos tan pequeños, yo ni siquiera había
podido salir de casa sin ponerme algo que me cubriera de la lluvia ellas en
cambio se habían sacrificado para que sus hermanas hormigas se salvaran. Su
cuerpo era diminuto, para ellas el mundo era no solo mucho más grande sino;
mucho más peligroso y aterrador pero no había nada que las detuviera, no había
problema que no tuviera solución, a cada dificultad que el camino le presentaba
lograban salvar.
Ellas, tan pequeñas que para
nosotros lo humanos pasan inadvertidas son en realidad más grandes que muchos.
Cuantas veces vemos que nuestros semejantes sufren con el peso de sus problemas
y en lugar de correr en su ayuda le damos la espalda. Cuantas veces marcamos
camino tan rectos para nuestra vida que olvidamos que no somos los únicos que
vivimos en este mundo. Siempre luchamos por ser los primeros, por ser los
mejores, por alcanzar grandes metas pero solo para nosotros sin importar
cuantas personas nos llevemos por el medio en nuestro afán de ser los mejores.
El fracaso de muchas de nuestras
batallas no se debe a nuestra falta de interés o nuestra falta de esfuerzo sino
a nuestra falta de unidad, no trabajamos como una sola especia sino que en
cambio competimos entre nosotros como si fuésemos los únicos seres sobre el
planeta. ¿De qué sirve que un solo hombre tenga tantos y tantos millones
encerrados en un banco si a consecuencia de esto miles y miles muren de hambre
en las calles?
Basta ya de egoísmos aprendamos de
las hormigas y comencemos a ser uno, que nuestros esfuerzos no sean para ser
los mejores del mundo sino para hacer del mundo un mejor lugar, que no nos
preocupemos por llenar nuestros bolsillos con dinero sino de llenar nuestro corazón
de alegría y paz interior, ¿de qué serviría tener todo lo que hemos soñado si
perdemos a los seres más queridos? Es tiempo de empezar a ser uno, es tiempo de
cambiar…
Luego de que todos estos
pensamientos cruzaran por mi cabeza me di media vuelta y regrese a mi casa no
eran las hormigas quienes necesitaban ayuda era la humanidad de modo que pensé
¿y ahora que haré?
Excelente.
ResponderEliminarque bueno que te haya gustado keymer
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